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Pirotecnia: Lo que usted debe saber sobre bengalas y fumigenos
Por A. Becquer Casaballe

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Las bengalas y el fumígeno naranja son dispositivos de salvamento obligatorios a bordo de los yates, especificados en el Anexo “I” de la Ordenanza Marítima No. 1/973. A diferencia de los otros elementos que tienen idéntica finalidad (chaleco, guindola y balsa salvavidas, espejo de mano, boya, etc.), deben ser estibados y manipulados con ciertas precauciones desde el momento que son explosivos. Fabricaciones Militares es la responsable del control de las industrias dedicadas a su fabricación, mientras que a la Prefectura Naval le corresponde determinar las prestaciones. En este informe, elaborado en base a documentos del SOLAS (Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar), se detallan las condiciones de diseño, pruebas de rendimiento, estiba, manipulación y uso.
El SOLAS clasifica a la pirotecnia dentro de la sección III, referida a “Señales ópticas”, siendo las mismas el cohete lanzabengalas con paracaídas, la bengala de mano y la señal fumígena flotante.
Cabe destacar que la pistola de señales no está homologada y, por lo tanto, no es reconocida como dispositivo de salvamento. No obstante ello, quienes desean disponer de la misma pueden hacerlo, sin dejar de contar obviamente con los elementos especificados en la Ordenanza.


La pirotecnia de salvamento está clasificada como explosivo clase B, siendo su venta libre, pero la fabricación y control de calidad, así como las pruebas de rendimiento, son muy estrictas. La Prefectura Naval ejerce el control del diseño y del rendimiento.


La fabricación

En el país existen dos fábricas de bengalas y fumígenos, reconocidas por la PNA. Hasta hace poco, también estaba aprobada una marca importada, Cosmos, pero no ha renovado su licencia. Por lo tanto, ningún otro dispositivo en buques de bandera Argentina, incluyendo los yates, cuyo certificado de elementos de seguridad es expedido por la Prefectura, son reconocidos como tales. 
Para que bengalas y fumígenos sean aprobados, se deben seguir una serie de etapas. La primera es presentar el pedido de inscripción ante la PNA, con los planos y características de cada artefacto. Posteriormente, se debe entregar un lote reducido, que es sometido a una serie de tormentos destinados a verificar que cumplen las especificaciones del SOLAS. Esos tormentos se realizan en laboratorios también reconocidos por la Prefectura.

Si la pirotecnia es aprobada, el 2 % de cada lote de fabricación es sometido a pruebas de rendimiento, no tan exigentes como las anteriores, pero que sirven para corroborar que funcionan de acuerdo a las normas. Esto garantiza, con un elevado índice de probabilidades, que los dispositivos funcionan correctamente.


Rendimiento


El SOLAS especifica una serie de parámetros que deben satisfacer los dispositivos de pirotecnia. Estos son:


Cohete lanzabengalas con paracaídas: 1) irá en un estuche hidrorresistente; 2) llevará impresos en el estuche instrucciones breves o diagramas que indiquen claramente el modo de empleo; 3) tendrá medios integrales de ignición; 4) estará proyectado de modo que no ocasione molestias a la persona que sostenga en estuche cuando se haga uso del cohete siguiendo las instrucciones de manejo recibidas por el fabricante. Disparado verticalmente, el cohete alcanzará una altura mínima de 300 m. Cuando alcance el punto más alto de su trayectoria o esté cerca de ese punto, lanzará una bengala con paracaídas que: 1) arderá con un color rojo brillante; 2) arderá uniformemente con una intensidad lumínica media de al menos 30.000 candelas; 3) tendrá un período de combustión de al menos 40 s; 4) tendrá una velocidad de descenso no superior a 5 m/s y, 5) no dañará el paracaídas ni los accesorios de éste mientras esté ardiendo.



Bengalas de mano.

Los puntos 1, 2 y 4 son idénticos, mientras que el 3 dice que “tendrá medios autónomos de ignición”, es decir, mecánico, por fricción del extremo (la bengala con paracaídas debe contar con un disparador automático). Luego de encendida, arderá con un color rojo brillante; uniformemente con una intensidad lumínica media de al menos 15.000 cd; tendrá un período de combustión de al menos 1 minuto; seguirá ardiendo tras haberla sumergido en agua a una profundidad de 10 cm durante 10 segundos.



Señales fumígenas flotantes: irá en un estuche hidrorresistente; no se inflamará con explosión si se utiliza siguiendo las instrucciones de manejo recibidas por el fabricante; llevará impreso en el estuche instrucciones breves o diagramas que indiquen claramente el modo de empleo. Debe emitir humo de color muy visible en cantidad uniforme durante al menos 3 minutos cuando flote en aguas tranquilas, no dará llama durante el período completo, no se anegará y seguirá emitiendo humo tras haberla sumergido en agua a una profundidad de 10 cm durante 10 segundos.




Tormentos


La pirotecnia, para ser homologada, es sometida a una serie de tormentos normalizados de temperatura, resistencia al agua y a la corrosión y de seguridad de manejo, que permiten corroborar que satisfacen las exigencias mínimas establecidas en el SOLAS. Las denominadas “Pruebas de los dispositivos de salvamento” se especifican en la Resolución A.689 (17), aprobada en noviembre de 1991. Ahí se destaca que:

Prueba de Temperatura

De cada artefacto se toman tres muestras de cada tipo, que deben funcionar luego de:

  1. Permanecer durante 48 horas a una temperatura de -30 C.
  2. Permanecer a una temperatura de + 65 C durante 48 horas.

A una temperatura de + 65 C con humedad relativa del 90 % durante 96 hs, seguido de 10 días a una temperatura comprendida entre 20 C y 25 C con humedad relativa del 65 %.


Prueba de resistencia al agua y a la corrosión. Nueve cohetes con bengala, 9 bengalas de mano y 9 fumígenos deben funcionar después de haberlos sometidos a:

  1. Inmersión horizontal bajo 1 m de agua durante 24 hs.
  2. Inmersión bajo 10 cm de agua durante 5 minutos en la condición de listo para ser encendido.
  3. Exposición a niebla salina (cloruro de sodio en solución al 5%) a una temperatura de + 35 C durante 100 horas.

Prueba de seguridad de manejo. Se toman 3 muestras de cada tipo y se dejan caer vertical y horizontalmente desde una altura de 2 m sobre una plancha de acero de 6 mm de espesor cementada en piso de hormigón, después de lo cual deben funcionar correctamente. Además, se activan por un usuario con traje de inmersión flotante con aislamiento o los guantes del traje, para así comprobar que pueden funcionar sin que sufra lesiones el usuario ni otra persona que esté en las inmediaciones, al encenderlo o durante la combustión.
Esos tormentos (o “pruebas de prototipos de los dispositivos de salvamento”), detallados en los párrafos precedentes, son los que se aplican para la aprobación u homologación de los diseños propuestos por los fabricantes o eventuales importadores. Obtenida la homologación conforme a las normas establecidas en el SOLAS, cada lote de fabricación destinado a su comercialización es sometido a pruebas para revalidar aquellas condiciones de rendimiento. Esas son las denominadas “pruebas durante la fabricación” que, de hecho, constituyen una inspección del 2 % de cada lote, tomado al azar.



Inspección

Las pruebas de inspección son realizadas por especialistas de la Prefectura Naval (las pruebas de prototipos, como ya fue mencionado, en cambio son realizadas por laboratorios aprobados y fiscalizados por la PNA).
La primera fase de la inspección de cada lote de fabricación es visual, donde se observa que las instrucciones de manejo y la identificación de las partes (el extremo peligroso en las bengalas, el de la ignición) estén claramente marcados con “caracteres indelebles”, la existencia de medios propios y sencillos de ignición, la capacidad hidrorresistente que no dependa de “cintas adhesivas o envolturas de plástico”, así como la existencia de la fecha de vencimiento o edad del artefacto.


En este punto, es importante destacar que la pirotecnia, por incluir substancias químicas relativamente inestables, tiene una vida útil determinada por el período en que las mismas satisfacen los requisitos para los cuales han sido formuladas. Si bien no existe peligro de autoencendido o de reacción exotérmica violenta (vulgo, explosión), una bengala vencida puede no proporcionar el nivel de intensidad luminosa o de tiempo de encendido especificado e, incluso, hasta no activarse. En una emergencia, de ello puede depender tanto la vida de las personas como la seguridad de la embarcación.


Los cohetes lanzabengalas con paracaídas se prueban haciendo tres lanzamientos, donde se determina con instrumentos de medición que la altura alcanzada es como mínimo de 300 metros, que la velocidad de descenso no sea inferior a 5 m/s y que el tiempo de encendido no sea inferior a 40 segundos. También se determina que la intensidad luminosa es de 30.000 candelas y de color rojo intenso. Además, al hacer el lanzamiento, el retroceso del cohete debe ser mínimo.


Las bengalas de mano tienen que arder durante 1 minuto como mínimo (en general, arden durante 90 segundos o más). Uno de las bengalas de prueba, luego de arder durante 30 segundos, es sumergida en agua a una profundidad de 10 cm durante 10 segundos, “tras lo cual deberá seguir ardiendo otros 20 segundos como mínimo”. La razón de esta prueba? Muy sencillo: en el mar hay olas o puede estar cayendo un chubasco, así que la bengala debe tolerar un medio marino inhóspito. La intensidad luminosa debe ser como mínimo, uniformemente, de 15.000 cd y la llama de color rojo intenso.


Las señales fumígenas, por su parte, se someten a -30 C y se hacen funcionar en agua de mar a -1 C. También se llevan a +65 C y se activan en agua de mar a +30 C. Otras, luego que están activas durante 1 minuto, se sumergen en agua durante 10 segundos y “deben emitir humo mientras estén sumergidas y después de sacarlas del agua”. El tiempo de emisión de humo debe ser de por lo menos 3 minutos. El oscurecimiento del fumígeno debe ser del 70%, con humo de color naranja y debe ser efectivo con olas de 30 cm de altura como mínimo.


La pirotecnia en la práctica


Estiba

En los buques sujetos a las normas del SOLAS (de más de 500 tn de desplazamiento en navegación internacional), la pirotecnia debe estar en el puente de mando. En cambio, para las embarcaciones de recreo y deportivas, que no están sujetas a esa normativa, no existen disposiciones al respecto. Estas se limitan, tal como se detalla en el cuadro respectivo, al tipo y cantidad de pirotecnia según el tipo de navegación del certificado de elementos de seguridad.
De todas maneras es responsabilidad del patrón estibar la pirotecnia en un lugar seco, protegido y de fácil acceso, pero fuera del alcance de niños. No debe compartir el lugar con solventes, combustibles, pinturas, barnices o garrafas, es decir, con cualquier elemento que contenga sustancias químicas o gaseosas eventualmente agresivas o corrosivas, ni en lugares donde estén sometidas a presión constante por carga mecánica (la deformación del contenedor de la pirotecnia puede tornarla ineficiente y hasta peligrosa).
De más está señalar que cada conjunto de dispositivos pirotécnicos debe renovarse cuando caduca la fecha de actividad. Aunque tal omisión no constituye, desde el punto de vista reglamentario, una transgresión grave, debe tenerse presente que de su eficiencia dependerá, probablemente, su propia vida o la integridad de su barco. Deben haber pocas cosas más desesperantes, ante una emergencia, que no ser advertido por quienes podrían proporcionarnos asistencia. Las bengalas o el fumígeno, como bien lo señala el Subprefecto Amado, “es como la ración de subsistencia”.

Activación.

Tomada la decisión de activar un cohete con bengala, bengala de mano o fumígeno, según las circunstancias, se debe proceder con ciertas mínimas precauciones
La bengala de mano se activa por acción mecánica, similar al encendido de un fósforo. Producida su activación (que tiene un retardo de por lo menos 2 segundos), se debe extender el brazo con un ángulo de elevación de 45 grados, en dirección a sotavento, tomándola desde su extremo inferior y, preferentemente, ubicándose también en la banda de sotavento, o en la popa o proa, en el caso de existencia de superestructura que pueda obstruir parcialmente la visión hacia el azimut del buque o aeronave que se supone pueda ser alertada.



Sucede que la llama es acompañada por humo, además de la probabilidad de proyectar chispas, y lo razonable es que el humo y las micropartículas encendidas sean empujadas por el viento lejos del usuario.
La bengala con paracaídas, de hecho, es un cohete dentro de un contenedor, con propulsante sólido capaz de generar un empuje que lo eleva a 300 o más metros. De ahí su peligrosidad, ya que en cierta medida es un arma.
El procedimiento se inicia con quitar las tapas de seguridad de ambos extremos, verificar el libre desplazamiento del cohete dentro del contenedor e, incluso, retirándolo y volviéndolo a colocar en su posición correcta, para luego, con el brazo extendido y asegurándose que se apunta hacia un área libre de cualquier obstrucción (en especial la arboladura), se lo dispara.
El sistema de disparo es semiautomático, es decir, que se inicia el tren de fuego al dar un suave tirón del disparador. Si el tirón es violento, puede desprenderse sin llegar a encenderse. En ese caso, el cohete con bengala debe considerarse inutilizado. Jamás se debe intentar su activación por un medio alternativo ya que es muy peligroso.<
La señal fumígena, por su parte, implica menos riesgos, que las bengalas, por manipulación incorrecta. Lo que puede provocar es manchas en la ropa, ya que contiene anilina. El encendido también mecánico (por frotación). La precaución que se debe tomar es verificar que ha encendido, lo que tarda apenas algunos segundos y, recién cuando comienza a emitir el humo, debe ser lanzada al agua. Téngase presente que el fumígeno está diseñado para flotar, es decir, que no debe colocarse sobre la cubierta del barco.


Cuando activar los dispositivos

La regla 9 del Capítulo V del SOLAS dice: “Está prohibido el empleo de señales internacionales de socorro, salvo para indicar que un buque, una aeronave o una persona están en peligro, y el empleo de cualquier señal que pudiera ser confundida con una señal internacional de socorro”.
Hecha esa salvedad -pensando que se aproximan las celebraciones de fin de año y más de uno puede tentarse en quemar bengalas o fumígenos, o de lanzar cañitas voladoras en el río-, debemos abordar el punto relativo a cuándo se utilizan las bengalas o el fumígeno.


Tanto la bengala de mano como el cohete lanzabengalas con paracaídas son señales nocturnas o en condiciones de visibilidad reducida, es decir, del atardecer al amanecer. El fumígeno es una señal diurna.
La pirotecnia se debe emplear como último recurso, a la vista de un buque, aeronave o costa, en forma discriminada luego de agotados otros medios, tal como expresa el subprefecto Fernando Amado al principio de este informe. Es la “ración de supervivencia”.
El primer paso consiste en pedir auxilio por radiotelefonía (Mayday, Mayday), informando posición, tipo de emergencia, nombre del barco, etc., conforme al Reglamento del Servicio Móvil Marítimo (RESMMA). Disparado el dispositivo SAR, y si otros medios como señales por medio de farol o linterna, durante la noche, o agitando los brazos o con disparos de arma de fuego, en horas diurnas, no son suficientes, entonces ha llegado el momento de usar la pirotecnia.
El cohete lanzabengalas con paracaídas se utiliza para advertir a un buque avistado sobre el horizonte, por la silueta o las luces de navegación. Si lo que se avista es la luz de alcance, las probabilidades son extremadamente reducidas. La condición ideal sería avistar la verde y roja, pero ese caso es que Jehová está de nuestro lado.  Entre un lanzamiento y otro se debe dejar pasar un tiempo prudencial, de algunos minutos.
Si se avista una aeronave, la única probabilidad es que tenga rumbo aproximadamente en dirección encontrada, excepto que se trate de un helicóptero o avión empeñado en el operativo de Búsqueda y Rescate (SAR), por haber sido advertido por radiotelefonía.
La bengala de mano se debe utilizar cuando cualquier buque, o medio empeñado en la búsqueda (de superficie o aéreo), así como por proximidad a la costa, esté a una distancia prudencial que posibilite identificar sus luces de navegación con cierta intensidad.
La activación de bengalas puede ser también solicitada radiotelefónicamente por los medios de SAR, si existen dudas sobre la posición exacta del siniestro. Las mismas consideraciones caben para el empleo del fumígeno en horas diurnas.
De todas maneras, es interesante destacar que si bien existen normas sobre el rendimiento de las señales de pirotecnia, no es posible establecer patrones de respuesta dadas las condiciones reales de uso, determinadas incluso por las condiciones atmosféricas. En una noche clara, el alcance de la luz de la bengala proyectada por un paracaídas puede ser sustancialmente superior a una noche con extrema humedad o visibilidad reducida por neblina o lluvia. Esos parámetros de visibilidad están definidos en la publicación “Faros y Señales Marítimas” del Servicio de Hidrografía Naval, cuya lectura es ciertamente recomendable.
El viento, además, puede desviar o incluso impedir que el paracaídas de la bengala se abran. En fin, son muchas las circunstancias que pueden afectar en uno u otro sentido la eficiencia de las señales ópticas de salvamento.