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PROBLEMAS COSMÉTICOS Y
AVERÍAS SERIAS EN LA CUBIERTA
En
general, el gelcoat de la cubierta pierde lustre y brillo. Se producen
miles de pequeñas rayaduras que recogen suciedad. Las más visibles se
pueden reparar con un simple preparado de gelcoat. Antes, sin embargo,
conviene limpiar bien la superficie con disolvente suave, para desengrasarla.
Esto devolverá el blanco limpio al gelcoat. Las rayaduras más pequeñas,
sin embargo, al no poder ser reparadas, volverán a almacenar suciedad
muy pronto. Si se quiere obtener brillo, no hay más remedio que pintar
toda la cubierta. También
son frecuentes en las cubiertas de más de diez años los poros en la superficie
antiderrapante. Aparecen en los extremos del relieve y se deben a la defectuosa
penetración del gelcoat en el molde al aplicarlo. No representan un problema
grave, siempre que no sean muy profundos. Se reparan con masilla y pintura.
La cubierta, con el tiempo, puede perder rigidez; al pisar fuerte sobre
ella cede y se dobla. Esto es señal de que el material interior del sandwich
se ha despegado de las películas de laminado exteriores, o está desintegrado.
Pasa a menudo. Si el alma es de espuma puede romperse en granos. No ocurre
así en el de balsa, más difícil de fracturar. Los
baos, si existen, pueden deslaminarse o despegarse de la misma forma que
las varengas. También, como ellas, pueden presentar grietas. El molinete
es una de las zonas de gran esfuerzo, donde puede haber sufrido el sandwich.
En
la práctica, si hay una zona despegada de más de 40 milímetros, la cubierta
pierde solidez. En cuanto hay una zona despegada, esta tiende a ensancharse
cada vez que recibe una carga, ya sea el peso, la presión del aparejo,
o la flexión del barco. Se
detecta la deslaminación del alma del sandwich pisando o empujando fuerte
y luego levantando la presión: se oirá un crujido característico de roce
entre ambos materiales. En
las cubiertas de sandwich de balsa, normalmente más resistentes que las
de espuma, dicha madera puede estar mojada. Basta que alguien haya practicado
un agujero en cubierta para dejar pasar un cable eléctrico o instalar
un manguerote de ventilación sin sellar sus paredes con masilla o resina
epoxy, para que la lluvia y los rociones lleguen a ella. La balsa del
sandwich es como una esponja: absorbe con facilidad, se hincha y posteriormente
se pudre.
La flexión del casco afecta a la cubierta, que se tensa o comprime a cada impacto del barco con las olas. Todos los ángulos de la bañera y la caseta sufren como consecuencia mínimas flexiones y recuperaciones. Al cabo de miles de movimientos de vaivén, la fibra de vidrio y el laminado empiezan a mostrar debilidad causada por el llamado efecto bisagra. El estratificado se fatiga, aparecen grietas y un día puede fallar sin avisar. |