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GRIETAS: FATIGA EN EL
ESTRATIFICADO DEL CASCO Para
conocer el espesor y consistencia de un laminado del casco, ya sea obra
viva o muerta, hay que extraer una muestra cortando o taladrando. Es mejor
aprovechar el montaje de una nueva llave de fondo o de algún sensor de
electrónica. El agujero y disco que salen de él se pueden observar y ver
qué espesor, qué tipos de tejidos, qué concentración de resinas tienen.
Habitualmente,
un casco se construye con espesores de estratificado variables según las
zonas: en los fondos tiene más capas de tejido de fibra de vidrio que
en los costados. Las bandas llegan a ser muy finas especialmente en barcos
de regata, en cruceros a vela de menos de nueve metros y en cruceros de
la misma eslora. Estas
paredes delgadas, muy planas y por tanto carentes de la estructura que
da la forma, flexionan hacia el interior cuando el casco golpea la ola.
También, debido al impacto, pueden vibrar o pandear. Con la repetición
de este fenómeno el estratificado se fatiga y pueden aparecer grietas
en él. Quien las busque debe recordar que si encuentra una tiene muchas
posibilidades de hallar otras cerca. Acostumbran a estar agrupadas de
las siguientes formas: Si
han sido causadas por un golpe, contra una roca o pilón de muelle, forman
círculos concéntricos, no perfectos sino con discontinuidades, y algunas
rajas radiales. Otro esquema frecuente son las rajas paralelas, que se
separan hacia el final. Pueden existir en dos o más sitios, separadas
por el refuerzo interior. Una tercera disposición las reparte de forma
radial desde un punto de esfuerzo concreto, como un eje de timón, una
llave de fondo, etc. Son
muy finas, a veces invisibles si ambos lados están perfectamente encajados.
A veces sólo las denuncia la suciedad, como el lodo o la grasa oscura
depositada en el casco. También se pueden confundir con rayaduras, aunque
éstas no siguen las formas esquemáticas de las quebraduras. Bajo la línea
de flotación es aún más difícil debido a la pintura antifouling. En caso
de que sean tan profundas como para atravesar el laminado, se verán bien
en los cascos de interior pintado. Si es laminado visto, resulta casi
imposible. A
menudo, las grietas son mucho más largas de lo que se aprecia a la vista.
Lo más difícil, sin embargo, es apreciar su profundidad; es decir, lo
afectado que está el laminado. La gravedad de las grietas se puede apreciar
empujando con fuerza en la zona y viendo si ésta cede. Las quebraduras
o grietas permiten al agua entrar en el laminado, por capilaridad, y pueden
contribuir a su deslaminación. Las
causas más frecuentes de las grietas, aparte del pandeo del casco en los
casos citados de estratificados muy débiles, son: una fuerza local excesiva
para la resistencia del material, un impacto del anexo sobre la popa o
los costados, el ancla golpeando en la amura de proa, presión en el costado
al abarloarse o ser el barco apretado por uno exterior más grande y pesado
y una embarrancada o golpe fuerte con objeto flotante o sumergido. En
los casos de grietas mínimas, basta con masillar para evitar la capilaridad
del agua. En las zonas grandes, en las que se nota debilitamiento del
laminado, se debe cortar y relaminar.
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